Overpopulation Awareness is the website of Fundación El Club de los Diez Millones

Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Domingo, 01 Abril 2018 16:03

La venganza de la madre naturaleza

El intento por mejorar nuestro entorno de vida será una lucha constante mientras la población mundial siga creciendo 70 millones de personas cada año. En una ocasión, el rey mitológico Sísifo creyó que su astucia podía superar a la de Zeus. Conocemos bien el castigo que recibió por su insolencia.
En la actualidad, muchas personas creen que han alcanzado el mismo nivel que los antiguos dioses, pero ¿cómo reaccionará la madre naturaleza? Con sus talentos, habilidades y, en particular, su tecnología, muchos mortales creen que, finalmente, podrán resolver todo tipo de problemas medioambientales, de acuerdo con el mito moderno. Otros se limitan a negar esos problemas. Nadie cree ya en Zeus y en su mano castigadora. Sin embargo, no deberíamos subestimar la venganza de la madre naturaleza por este comportamiento arrogante de los seres humanos en el papel que han asumido de un nuevo Sísifo.

Parece que el ser humano no es capaz de controlarse. El señor Avaricioso siempre quiere más: más crecimiento, bienestar y riqueza, alimentos más sanos, mejores medicamentos, mejores viviendas, viajes más largos, etcétera. Pero si el ser humano no se puede controlar, ¿tiene derecho entonces a someter a su voluntad a la naturaleza salvaje, su entorno, por no hablar de toda la tierra, en interés propio? Afortunadamente, hay grupos medioambientales dispuestos a salvar el planeta, que temen que la degradación total del planeta, e incluso la extinción de la humanidad, son inminentes. Por otro lado, la desaparición del ser humano sería una bendición para la flora y la fauna.

Las cumbres medioambientales siguen pidiendo medidas que luego los gobiernos adoptan o no. Se han celebrado muchas de esas cumbres, la última en París, pero todos los delegados siguen debatiendo cuestiones erróneas. Afrontamos el hecho de que en el mundo habrá siete mil millones de potenciales propietarios de vehículos y, en un futuro próximo, hasta once mil millones. Una parte sustancial de ese excedente de cuatro mil millones de personas agravará los problemas actuales de contaminación y migración. Mientras las cumbres medioambientales ignoren el hecho de que la población mundial aumenta a un ritmo aproximado de 70 millones de personas cada año (es decir, 190 000 personas cada día), libraremos una batalla constante con cada medida de protección del medio ambiente. A primera vista, es posible que esas medidas causen buena impresión, pero todo aquel que se moleste en reflexionar un poco más al respecto entenderá que esas medidas deberían considerarse un mero escaparate y no un tratamiento de los síntomas. Sabemos que todas esas nuevas personas lucharán por una forma de vida occidental. Como la mayor parte de las personas necesitadas viven en el tercer mundo, la superpoblación parece ser un problema típico de esa parte del planeta, pero un habitante del tercer mundo consume solamente una fracción de los recursos y alimentos de los que consume un habitante rico y bien alimentado del mundo occidental. Este contamina mucho más que un grupo de diez pobres asiáticos o africanos.

La revolución del proletariado del mundo ya ha comenzado, podemos ver la punta del iceberg y esto podría provocar que cunda el pánico. Con un pequeño esfuerzo seríamos capaces de calcular dónde y cuándo ese iceberg flotante chocará con el barco del mundo occidental. Algunos países creen que pueden ignorar el iceberg; otros países se plantean hacerlo saltar por los aires o bloquearlo. Hay una firme convicción de que el progreso tecnológico aportará instrumentos eficaces para resolver todos nuestros problemas. Se nos ha educado con el principio del crecimiento; por lo tanto, cualquier prohibición temporal o parcial de la procreación o el fomento del decrecimiento económico no nos suenan a música celestial. Ese tipo de medidas socavarían nuestra libertad fundamental. Sin embargo, mientras nuestra libertad de elección se vea limitada por los límites del crecimiento y del bienestar, nos alejaremos de una verdadera libertad de elección. Seguimos desarrollando soluciones falsas que nos tranquilizan; llegamos incluso a respaldarlas con documentales impresionantes y muy premiados. Pero nada se merecerá la clasificación de «sostenible» mientras la superpoblación no se convierta en la máxima prioridad. Si seguimos limitándonos a salir del paso, podremos tener la seguridad de que será la madre naturaleza la que emita finalmente el veredicto.

Paul Gerbrands, historiador y presidente de Ten Million Club Foundation (Fundación del Club de Diez Millones), Países Bajos.

World population

earth La venganza de la madre naturaleza - Stichting de Club van Tien Miljoen